Yo opino, tu opinas…¿todos opinamos?

20 Abr 2020 | 0 comentarios

Por Claudio Leveroni

A propósito de la determinación del gobierno porteño buscando limitar la circulación de mayores de 70 años, el diario La Nación se jacta este lunes con un título que sintetiza el abuso recurrente del periodismo cuando quiere forzar un pensamiento propio como si fuera el de todos. “Los adultos mayores salieron a la calle y siguen enojados con la medida pese a la flexibilización”, destaca el rótulo  de la nota que relata un testeo del cronista con un puñado de abuelos saliendo de compras en el primer día de restricciones para los adultos en la ciudad de Buenos Aires. Esas escasas opiniones fueron suficientes para determinar implícitamente que todos los adultos mayores están enojados con la restricción sanitaria.

Demasiada flojedad periodística para lanzar una licencia literaria que va de punta contra una decisión que, errada o no, presupone un análisis previo de especialistas multisectoriales que están atentos al movimiento de la pandemia en nuestro país. Posiblemente, detrás de este ostentoso título se esconda otra intención. La de esmerilar la figura del jefe de gobierno porteño que, además de acompañar las medidas sanitarias asumidas por el gobierno nacional para combatir el coronavirus, dio el visto bueno a la propuesta de renegociación de la deuda externa planteada a los bonistas.

El ministro Guzmán advirtió la semana pasada, cuando dio a conocer esa propuesta, que los bonistas iban a jugar fuerte en contra de la misma. No se refería a la miserabilidad de los fondos buitres que operan con la paciencia y voracidad de las aves de rapiña. La mención se direcciona hacia sectores con poder de fuego mediático e institucional que ven afectados intereses propios por la estrategia del gobierno nacional.

Desde hace tiempo el Grupo Clarín y el diario La Nación están aunados en una misma estrategia. Cruzan intereses y se entienden en su defensa. Solo basta recorrer notas referidas al canje de deuda para observar una tendencia a defender la posición de los bonistas. En sus distintos medios califican la propuesta del gobierno como “agresiva” en algunos casos, y “hostil” en otros.  Algunos analistas económicos indicaron que el más poderoso de estos dos grupos mediáticos tiene bonos por 1.178 millones de dólares.

Siempre es bueno correr velos para intentar hacer la comunicación más transparente. Es muy probable que los consumidores de estos medios ya estén advertidos de los intereses que defienden, no parece nada mal recordarlos para aquellos más incautos.

El periodismo más útil a las sociedades es aquel que con franqueza intelectual defiende ideas, de derecha, de izquierda, conservadoras, peronistas o anarquistas. El más riesgoso es aquel que solo defiende intereses. Lo es porque esa mezquindad lo lleva a transitar por el sendero del engaño y la falsedad informativa (ante la riqueza del idioma propio este cronista no acepta definiciones en inglés). Se transforman en medios de comunicación tóxicos. Visto así, lo más riesgoso de esa toxicidad es que exacerba ánimos, polariza opiniones desde el lado más irracional de las personas y quita la posibilidad de potenciar debates más francos en ideas y modelos de país.

0 Comentarios