Una ola destituyente

20 Sep 2020 | Editorial, Lo último, Política | 0 comentarios

Por Claudio Leveroni

Patricia Bullrich se preguntó ante las cámaras del canal amigo, “¿cuánto tarda esto en explotar?”. Sin retruque la titular del Pro se animó a dar un paso más audaz adelantando dos años la fecha de las próximas elecciones presidenciales, “somos mirados por la sociedad como la posible sustitución de este gobierno en 2021”. Ningún dirigente de su partido, tampoco de Juntos por el Cambio, salió al cruce de semejante afirmación. El dicho reza, el que calla otorga.

“No existen hechos, solo interpretaciones”. Nunca mejor aplicada la frase lanzada por el filósofo alemán Friedrich Nietzsche hace más de un siglo, para hincarle el diente a la dura realidad que nos envuelve.

El armado del clima destituyente se construye a fuego lento. Para avivarlo sobran voluntarios mediáticos que nutran el relato. Construyen disconformidad desde una poderosa estructura de comunicación opositora que satura con el fantasma de CFK. Es una estrategia que a la derecha ya le resultó eficaz, tanto que logró instalar en la presidencia a Mauricio Macri en 2015. En estos días recorre un camino similar, aunque lo hace a paso mucho más acelerado. En los primeros ocho meses de su gobierno, cinco de ellos bajo el rigor de la pandemia, Alberto Fernández ya tuvo cinco marchas opositoras. Escasas de adherentes, pero todas muy violentas que incluyó un intento de toma del Congreso. Una sexta se podría incluir si sumamos la realizada por un sector de la policía bonaerense que, con sus armas reglamentarias en la cintura, se paró frente a la residencia del presidente.

Las frases destituyente lanzadas por la ex Ministra de Seguridad bajo el mandato de Macri tuvo anticipos. Entre ellos el del ex presidente Eduardo Duhalde. No es el único del voluntariado que recorre ese camino. Hay un coro replicador dispuesto a colaborar con esta tarea. Llegan desde distintas áreas y asumen un protagonismo fugaz pero efectivo a través del influyente aparato mediático. Ejemplos sobran, se los observa diariamente. Este cronista recuerda solo algunos de los más estridentes, como la frase de Mauricio Macri “acá se vive en libertad” lanzada al desembarcar en Francia comenzando sus recientes vacaciones. Juana Viale, sentada en la silla de su abuela Mirta, preguntó con cándida inocencia ante los comensales si el gobierno terminará su mandato. La inefable Elisa Carrio no podía faltar en este recorrido. Aportó lo suyo asegurando que “la pandemia está siendo utilizada con el objetivo de establecer un estado de sitio”. La creadora de la Coalición Cívica, en el programa de Joaquin Morales Sola en TN, llamó a la desobediencia civil tras adjudicarle a Cristina Fernández querer dar un golpe contra Alberto Fernández.

No se debería minimizar este cóctel de opiniones que apuntan a desgarrar la voluntad del pueblo expresada en las urnas un año atrás. El gobierno ha logrado en este poco tiempo extraordinarios avances negados sistemáticamente por la influyente prensa opositora y el establishment empresario. En la cima de esos logros está la renegociación y quita de los bonos argentinos. En silencio y con un trabajado bajo perfil el ministro Guzmán ya lleva arreglos por 108 mil millones de dólares, logrando una quita de 57 mil millones. Durante la gestión Macri se pagó hasta un 7% de interés para adquirir esa deuda. El enorme desendeudamiento bajo la actual administración se realizó al 3,5%. Las comisiones bancarias para la emisión y colocación de esos bonos se llevaron en los cuatro años de Macri 1.500 millones de dólares. Hoy se pagaron solo 100 millones. El país tendrá mínimos desembolsos relacionados con esta deuda hasta 2025, lo que permitirá acumular reservas y volcar recursos en dinamizar la obra pública y recomponer el tejido social.

Nada de esto mereció comunicados de aprobación por parte de las diferentes cámaras empresarias que representan la crema de la industria nacional. Con la UIA a la cabeza todos se hicieron los distraídos pese a los beneficios que recogerán por el exitoso logro alcanzado. Los medios opositores peor aún. Siguen invitando a sus enclenques programas a ruidosos economistas. Javier Miley, uno de los más preferidos, aseguró que «Argentina va hacia la peor crisis económica y social de su historia».  Es solo una muestra, muchos otros que aún deben matemáticas de sus años de secundaria, desfilan diciendo lo mismo.