La crisis del PRO suma capítulos todos los días dando testimonios de lo que ya es un indisimulable quiebre interno que amenaza con su paulatina desaparición como fuerza política. Esta semana se sumó en este recorrido de acontecimientos el ex embajador Diego Guelar quien definió en un reportaje con un insulto de grueso calibre a Mauricio Macri al responsabilizarlo de poner “el último clavo al cajón del PRO”.
Ahora, en un tono bien distinto al de Guelar, fue María Eugenia Vidal quien hizo públicas las diferencias que mantiene con la determinación de instalar al PRO como un aliado de Milei. La ex gobernadora bonaerense no solo marcó diferencias políticas con el primer mandatario, lo hizo también desde un lado mucho más sensible al repasar la situación de Milei con un niño autista. «Si un chico de 12 años con autismo te pide que bajes un tuit porque lo ofende o lo afecta, en realidad no importa si tenés razón» explicó Vidal.
Por detrás de estos hechos está la intención de construir un espacio de centro derecha para contener a los potenciales votantes del PRO que no se sienten identificados con el estilo desmesurado de Milei. Horacio Rodríguez Larreta es uno de los que busca ocupar ese lugar que va sumando nuevos integrantes que se desprenden de la estrategia de Macri para el PRO. El gobernador de Chubut, Ignacio Torres también se sumó con duras críticas contra la decisión del PRO de aliarse con La Libertad Avanza. «No nos vamos a amontonar para meter un escaño más», advirtió.
A contramano de este recorrido de dirigentes del PRO transitan otros que acompañan las políticas del gobierno nacional. En ese espacio fue pionera Patricia Bullrich, detrás de ella se encolumnaron unos pocos más. Haciendo el juego de Macri, aunque con perfil cada vez más propio, se encuentra Cristian Ritondo. No pocos aseguran que el titular de la bancada de diputados del PRO tomó decisiones de acercamiento extremo con Milei sin consultarlo a Macri.

















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