Por Sebastián Perasso
¿Por qué un pais en crisis permanente, con recursos limitados y ubicado en los confines del mundo puede tener exito deportivo?
El milagro del deporte argentino no es ningún milagro. Varios factores confluyen para que Argentina tenga equipos y deportistas competitivos en casi todas las disciplinas más importantes del mundo.
En primer lugar, un modelo de clubes de barrio que es el tesoro más preciado. Instituciones deportivas que son usina de una cultura de valores y tradiciones, que sirven de apoyo y contención social, y que les da a sus miembros un fuerte sentido de pertenencia y un amor incondicional por el deporte y el club.
El cariño (o la devoción) por el club es un valor agregado. La institución deportiva es la casa, es la familia, es el refugio y el lugar de contención. En ese sentido, los clubes son mucho mas que clubes. Son las raices, son los amigos, son los recuerdos de la infancia y los sueños de la adolescencia. El club es el lugar de pertenencia por excelencia. En segundo lugar, un escenario desafiante en todo sentido, que logra forjar el carácter de cada deportista.
Las dificultades te tumban o te potencian y en la Argentina, nuestros deportistas cuentan con un diferencial. Conviven con la improvisación, con las crisis, con los cambios de rumbo y con dificultades de toda clase desde un comienzo. Asi, aprenden a gestionar las adversidades del entorno, la falta de recursos y los escenarios cambiantes. Nada los aparta de su objetivo. Nadie logra distraerlos en el camino al éxito.
En definitiva, un modelo único, irrepetible, porque se alimenta del escenario desafiante que los rodea y la natural vocación competitiva que tiene cada jugador en esta parte remota del mundo.
















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