Un equipo del CONICET reveló que las hormonas tiroideas, cuya función normal en el cuerpo es regular el metabolismo, pueden tener un efecto negativo en ciertos linfomas de células T, un tipo de cáncer de la sangre de complejo tratamiento. La investigación, publicada en la revista especializada Blood Advances, mostró que estas hormonas pueden activar desde afuera de la célula mecanismos que hacen que el tumor crezca más rápido, se disemine y se vuelva más agresivo. De acuerdo con las científicas que llevaron adelante la investigación, esto podría ayudar a explicar por qué algunos linfomas son tan difíciles de controlar y tratar.
El estudio también probó con éxito, en modelos preclínicos de este tipo de tumores, una estrategia terapéutica basada en combinar bexaroteno, un fármaco ya utilizado en la clínica para tratar linfomas cutáneos, y un inhibidor de la integrina αVβ3, que es el receptor por el que ingresan señales hormonales, denominado cilengitide. La administración conjunta de bexaroteno y cilengitide logró frenar el crecimiento del tumor de forma mucho más efectiva que otros tratamientos en estudio.
“Creemos que nuestra estrategia podría representar una alternativa más eficaz y mejor tolerada”, señala Florencia Cayrol, investigadora del CONICET en el Laboratorio de Neuroinmunomodulación y Oncología Molecular del Instituto de Investigaciones Biomédicas (BIOMED, CONICET-UCA) y una de las líderes del estudio.
















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