Un gran gesto ha tenido el seleccionado de rugby de Nueva Zelanda, que se encuentra en el país para tener dos encuentros ante Los Pumas, al visitar el complejo penitenciario de San Martín donde existe desde hace mucho tiempo equipos de rugby integrado por jugadores que están privados de su libertad.
El entrenador de los All Blacks, Scott Robertson, y el jugador Pasilio Tosi fueron quienes participaron de esa visita donde estuvieron 53 jugadores que integran equipos de rugby surgidos en el marco de programas de integración a través del deporte, impulsadas por la Fundación Espartanos, que es el nombre de uno de esos equipos.
La historia de Los Espartanos comenzó cuando en marzo de 2009 el abogado Eduardo Oderigo, ex funcionario judicial y ex integrante del plantel superior de rugby del San Isidro Club (SIC) , se acercó a la Unidad N° 48 del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), en San Martín, y solicitó permiso para enseñar rugby a los internos.
Así, nació Los Espartanos, un plantel de rugby formado por detenidos de este penal bonaerense. La experiencia que encabezó Oderigo dejó resultados altamente positivos. En los primeros siete años de su funcionamiento hubo 400 detenidos que formaron parte de Los Espartanos.
El trabajo desarrollado por Oderigo y colaboradores que se fueron sumando con el correr de los años fue cruzando barreras cada vez más altas. Lograron permisos para salir a jugar partidos fuera del penal, y desafiando lógicas se enfrentaron a un equipo de rugby de la Policía Metropolitana (ganaron los detenidos 14-12). Más tarde, hicieron lo mismo con otro equipo compuesto por jueces y fiscales que habían sido parte del proceso judicial de los reos. Este último encuentro fue la previa de Los Pumas – All Blacks, en 2014, en el estadio único de La Plata.
En 2015 una delegación, integrada por 10 Espartanos que ya habían obtenido su libertad, viajaron a Roma y fueron recibidos por el Papa Francisco. Cada uno de estos pasos son motivaciones que le permiten al grupo mantenerse unidos, con metas que no dejan de sorprenderlos y contenerlos para reformatear el sentido de su propia existencia. Los resultados son categóricos. De los 300 Espartanos que recuperaron la libertad, solo 6 reincidieron. Es decir, el 2%, cuando el promedio en la población carcelaria de la Provincia de Buenos Aires llegó a ser en algún momento superior al 60%.
















0 Comentarios